El castro de Villasviejas y sus tres necrópolis serán declaradas «Bien de Interés Cultural». Este completo conjunto revela la vida de los poblados en la Edad del Hierro. Ubicado en Botija y en Plasezuela, su protección se amplía a terrenos de Cáceres.
¿Cómo era la vida hace 2.400 años en los actuales territorios cacereños? ¿De qué modo se organizaban y defendían los pobladores en la II [[Edad del Hierro]]? ¿Qué se sabe de su organización? ¿Dónde ubicaban sus asentamientos? ¿Cómo entendían la muerte? ¿Cuáles era sus rituales?
Como cierre del primer trimestre se han celebrado en los diferentes módulos del CRA festivales en los que padres, profesores y principalmente alumnos, nos han dado muestras de su buen hacer sobre las tablas del escenario.
Municipio de la provincia de Cáceres. Se localiza entre los 39º 16′ de latitud Norte y los 6º 7′ de longitud Oeste. Pertenece a la comarca agrícola de Cáceres. La distancia a la capital es de 32 km. Su extensión es de 26,9 km2 y su altitud de unos 484 m.
En un terreno característico de la penillanura cacereña se asienta la localidad de Valdefuentes, caracterizada por el irregular trazado urbano de su zona más antigua. Sus casas suelen constar de dos pisos, vivienda y doblado, realizadas en mampostería, a veces con porche de entrada sobre pilastras graníticas.
Historia:
Los orígenes de este municipio se remontan a la Edad del Bronce y en sus alrededores hubo también una intensa colonización romana como atestiguan los restos de lápidas funerarias encontradas en los parajes de Valdelagrulla, Palacios, Majanos y Majales. A finales de la Edad Media era un conglomerado de casas entorno al barrio de Gurumeña, probablemente antiguo poblado árabe. A partir de este núcleo fue creciendo el pueblo, construyéndose despues la iglesia de Ntra. Sra. de Bienvenida. El lugar de Valdefuentes perteneció a la Orden de Santiago, de la que fue desmembrado, con permiso papal, e incorporado a la Corona. Felipe II lo vendió, por escritura fechada el 11 de julio de 1558, a Alvaro de Sande, por los méritos contraídos en la defensa de la plazas de Gelves y Malta. De esta forma Valdefuentes pasó a ser villa de señor laico. El I Señor de Valdefuentes mandó construir una casa-palacio, de estilo renacentista, diseñada por Pedro Fernández de Trujillo, y un rollo como signo representativo de su poder jurisdiccional.
Durante la Guerra de Sucesión, Valdefuentes, como toda la comarca de Montanchez, apoyó la causa de Felipe de Borbón.
Reconstrucción ideal del Palacio de los Marqueses.
El Rollo. Al fondo el palacio en la actualidad.
El Palacio, hoy.
Retablo Ntra. Sra. de Bienvenida
S. Agustín, detalle sobre la portada del Convento
Iglesia de Ntra. Sra. de Bienvenida.
Arte: Como centros artísticos de esta localidad merecen destacarse:
El Rollo, que preside su plaza, y puede datarse hacia 1565. (Ver foto superior).
El Palacio de los Sande, levantado por Alvaro de Sande, consta de dos plantas, la baja se abre en pórtico arqueado (actualmente macizado) y la superior tiene una galería arquitrabada con graciles columnas renacentistas (Ver fotos adjuntas).
El Convento de San Agustín, fundado bajo el patrocinio de Ana de Sande y Padilla y su marido, Alfonso de Lancaster, fue concebido como panteón de la familia, levantándose sobre una lonja elevada, por estas y otras coincidencias se le ha denominado el Pequeño Escorial; el templo conventual es bien proporcionado, con nave central y dos capilla laterales, crucero y ábside de planta rectangular, destacando en su conjunto la carpintería de sus puertas, el retablo mayor y la capilla sepulcral, situada en el trasaltar, siendo su portada obra de transición del herreriano al barroco, también de estilo herreriano es el claustro. En la actualidad se ha convertido en parroquia. La iglesia presenta una nave única de dos tramos, crucero y presbiterio recto, cubriéndose todo ello con una combinación de bóvedas de aristas y de medio cañon, elaboradas con ladrillos. Sobre la zona central del crucero se sitúa una cúpula semiesférica sobre pechinas, sistema que se emplea igualmente para cubrir la sacristía, adosada al extremo oriental del presbiterio. De su exterior cabe destacar la espadaña sobre el lado de la Epístola, con dos arcos rematados en frontón, y la fachada de los pies. Esta última, de cantería, se abre en arco de medio punto entre pilastras acanaladas que sustentan un entablamento de triglifos y metopas. El conjunto se completa con una hornacina central con la imagen del titulat y los escudos de los patrocinadores. El templo posee retablo mayor del siglo XVIII con tallas policromadas de la misma centuria. Unido al costado de la Epístola se encuentra el Claustro (recientemente restaurado), con arcos de medio punto en los pórticos del primer piso y en los vanos del superior, y bóvedas de arista en sus galerías.
Destaca también, por la generosidad de sus proporciones, el Templo de Ntra. Sra. de Bienvenida. Edificio barroco de carácter popular construido en el siglo XVII, aunque con diversos vestigios del siglo anterior. Levantado a base de mampostería y sillarejo, consta internamente de una nave con triple tramo y cabecera ochavada de tres paños, a la que se adosa un camarín de planta rectangular. La capilla mayor se remata mediante un casquete de cuarto de esfera, en tanto que la nave aparece cubierta con bóveda de cañón con lunetos, a excepción del tramo inmediato al presbiterio, que presenta crucería sencilla. También bóveda nervada, aunque más compleja, encontramos en la capilla bautismal adosada a los pies, que constituye la base de una maciza torre prismática de tres cuerpos. Posee coro, elevado sobre dos arcos carpaneles, y sencillas portadas, estando la de los pies precedida por un pequeño pórtico. Contiene esta parroquial diversos retablos e imágenes barrocas de los siglos XVII y XVIII. Merece destacarse el retablo mayor de un cuerpo dividido en tres calles, con la imagen de vestir de la titular.
En un extremo del casco urbano se levanta la Iglesia Parroquial de San Esteban, un edificio de irregular aspecto exterior como consecuencia de la paralización de las obras iniciadas en el siglo XVI y los añadidos de los siglos XVIII y XIX. Sobresale el cuerpo de la capilla mayor, de planta ochavada y gran altura, que se cubre en su interior por medio de una vistosa bóveda de crucería estrellada, mientras que la nave, de fechas posteriores, lo hace con bóvedas de cañon con lunetos.
A algo más de 2 km. de distancia se alza la Ermita de Ntra. Sra. del Salor, en la que durante siglos recibió culto una imagen, destruida por las tropas francesas en los días de la Guerra de la Independencia. La ermita debió comenzarse en el s.XIII o principios del XIV, casi inmediatamente despues de la Reconquista del territorio y se relaciona con una fundación templaria (Cofradía de Nuestra Señora del Salor). Es en su forma original un templo mudejar, en el que combinan el sillar, la mampostería y el ladrillo, constando de tres naves de arcos transversales apuntados de ladrillo, sobre los que descansaría la desaparecida cubierta de madera, dispuesta a dos aguas.En el siglo XVII se reedificó la hermita y se construyó la capilla mayor. Son interesantes en el interior del templo, las pinturas murales, datando del s.XIV las más antiguas, y otras dedicadas a la Vida de Jesús son atribuidas al pintor cacereño Lucas Holguín y se fechan a mediados del s.XVI.
Situado en el otro extremo de la localidad, destacan los restos que aún se conservan de la que fuera casa-palacio de los señores del lugar, una construcción de sillería y sillarejo de incierta cronología, pudiendo situarse ésta entre los siglos XV y XVI. Las reducidas dimensiones de las ventanas y el carácter hermético del edificio confieren a éste el aspecto de una fortaleza.
Municipio de la provincia de Cáceres. Se localiza entre los 39º 20′ de latitud Norte y los 6º 10′ de longitud oeste. Pertenece a la comarca agrícola de Cáceres. La distancia a la capital es de 23 km. Su extensión es de 63,46 km2 y su altitud de unos 440 m.
La población se organiza urbanísticamente a partir de una trama de calles rectas y de notable amplitud, como corresponde a las poblaciones situadas en la Penillanura.
Variós edificios de carácter solariego evocan el noble pasado de la localidad. Las portadas adinteladas de cantería, los balcones de hierro forjado y, sobre todo, los escudos hablan en este sentido. Tal es el caso de viviendas como la situada en la Plaza Mayor y en cuya fachada luce un escudo con yelmo, así como los que se localizan en las proximidades de la iglesia. No es extraño encontrar en algunas de estas construcciones solariegas la Cruz de la Orden de Malta.
ARTE:
Varios son los centros artísticos en esta localidad cercana a Cáceres:
La iglesia parroquial de la Asunción.
La ermita de San Antón.
La ermita del Cristo.
La ermita de la Piedad.
La ermita de Ntra. Sra. de Torralba.
En medio de la zona que constituye el núcleo más antiguo de la población se encuentra la Iglesia Parroquial de la Asunción, cuya construcción se debe adscribir al siglo XVIII, aunque mantenga vestigios de una edificación primitiva del siglo XVI, como puede advertirse en la parte inferior de la torre.
Es un edifio de cruz latina realizada en mamposteria, de una sola nave, dividida en tres tramos, con crucero. Todos sus tramos se cierran con bóveda de cañon con lunetos, excepción hecha del crucero que lo hace con cúpula sobre pechinas. La sacristía se adosa al lado del evangelio, y se cubre con bóveda esquifada.En el mismo lado pero a los pies, se situa la torre, cuyo primer cuerpo forma la capilla bautismal, cubierta con bóvedas de crucería.
Conserva la iglesia un notable conjunto artístico mueble, del que cabe destacar su retablo mayor del siglo XVII.